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Brenero

Conocidos hay muchos,amigos...de eso hay pocos

El rapto de Europa



Cuenta la mitología griega que Zeus, en una de sus infinitas conquistas amorosas, puso sus ojos en una bella joven asiática, hija de Agenor, rey de Tiro, en Fenicia, en la cuenca oriental del Mediterráneo. La hermosa diosa recibía el nombre de Europa.

Zeus pidió ayuda a su hijo Hermes para la preparación del encuentro y posterior rapto de tan bella doncella y para ello decidió transformarse en un precioso toro, ya que Zeus sabía que Hermes era el encargado de conducir al rebaño de bueyes del rey Agenor desde los altos prados hasta la playa cercana donde Europa y otras doncellas de Tiro acudían a pasar la jornada de diversión y asueto.

Zeus tomó, como decimos, la forma de un toro, pero no de un toro cualquiera. Se metamorfoseó en un toro blanquísimo, de facciones nobles, que no infundía miedo y, de esa guisa, se aproximó saliendo del rebaño hasta el grupo de las jóvenes. Éstas se asustaron al principio pero, poco a poco, fueron cogiendo confianza con el manso toro que aceptaba sus caricias y las guirnaldas de flores que las muchachas trenzaban para colocarlas entre sus cuernos. Europa llegó a sentarse encima del animal, tan confiada y ajena a lo que le esperaba. El toro besó los pies de la joven y, mientras sus amigas la adornaban, siguió adelante con su plan de conquista.

El animal se incorporó y sin demora se lanzó al mar con la ansiada carga en su grupa. Las amigas se quedaron en la costa, sorprendidas, levantando las manos en gesto de sorpresa y el grupo se introdujo en mar abierto donde los Vientos ayudaron a avanzar al hermoso toro blanco y donde grupos de divinidades marinas surguieron de las profundidades y lo acompañaron como cortejo.


El Mito no deja de ser peculiar y tampoco deja de ser curioso que Zeus, para la conquista de Europa, decidiese convertirse en un toro y en un toro, además, blanco, blanquísimo.

Sea como fuere, los nuestros, los que defiendan a partir de hoy nuestra camiseta, nuestro escudo y nuestra bandera en Europa (qué poco parece importarles a algunos nuestra bandera) no se tranformarán en toros, sino en toreros.

Y, suceda lo que suceda en el futuro, el sevillismo empezará a disfrutar esta noche de jueves de su segunda temporada consecutiva en competición continental.

Algo que no sucede todos los días.



Escrito por Jesús Alvarado.

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